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El movimiento como oficio

Luis Javier Pisonero

Cada cierto tiempo siento el irrefrenable deseo de viajar, cambiar de cielo, encontrarme en otro espacio que no responda a las características cotidianas de la ciudad que habito. Me pregunto —como siempre y con frecuencia— por qué. No tengo una certeza, pero tengo una conjunción de posibles respuestas que me hacen continuar. Es frecuente para mí dejarlo todo y salir a caminar por la ciudad hasta que se despeja mi mente, hasta que todo se ordena y cae en su lugar. Es una especie de meditación (diferente de la estática)…