¿Es el tráiler del reboot de Ghostbuster tan malo? Para ser honesto, yo lo encontré bien. No me pareció nada fuera de lo normal, pero no esperaba algo distinto en una película de este corte. Una presentación de los personajes y de la historia, un par de chistes buenos, otros regulares y los guiños necesarios para intentar despertar el interés de la fanaticada original. Reconozco lo  subjetivo de esta primera impresión.

Tratemos de argumentar un poco más: la producción, como es de esperarse en una película de este nivel, da la talla. Los fantasmas, quizá buscando emular a los de las primeras películas, tienen cierto aspecto caricaturesco. Pero no veo en esto nada malo. Las cuatro actrices que protagonizan son comediantes de renombre que han demostrado en más de una ocasión la calidad de su humor —y creo que eso se puede apreciar en el tráiler. Quizá el único punto bajo sea la leyenda del principio, que hace pensar que veremos una continuación de la historia original, cuando no es así. Sin embargo, el fracaso es indiscutible: el tráiler con más «no me gusta» en la historia de youtube.

Si revisamos los comentarios al vídeo, podemos clasificarlos en tres tipos: los «no me gusta» viscerales y sin mayor explicación, los de fanáticos de las películas originales que se niegan a aceptar una nueva versión y, por último, quienes se quejan del cambio de género del elenco y en consecuencia de la influencia del feminismo en la producción. Los últimos puntos suelen presentarse juntos. El argumento es sencillo: no solo les molesta que hagan una nueva versión de un «clásico», sino que, para empeorar las cosas, también cambian el género de los protagonistas. Sin embargo, esta relación es un poco más profunda. Los freakies de este tipo de películas son personas nostálgicas y, por lo tanto, conservadoras —al menos en el sentido más literal de la palabra. El fanático de Ghostbusters se aferra, probablemente, a un elemento clave de su infancia, su fanatismo se funda en un vínculo emocional con la película que lo hace abandonar cualquier sentido crítico. Un reboot parece una traición a uno de los objetos más sagrados de su memoria. Si además se cambia el género de los protagonistas, la traición es doble.

Pero, ¿esto significa que el rechazo hacia el tráiler es conservador en un sentido más político, léase anti-feminista, o incluso misógino? ¿Cómo hubiera sido el resultado si los protagonistas fueran hombres? No voy a defender la producción de reboots. Y no está de más decirlo, es una apuesta muy difícil, especialmente cuando hablamos de una película con una fanaticada tan leal y freaky. Sin embargo, cuando consideramos lo masivo y visceral de las reacciones, así como la insistencia en el tema del género y el feminismo en los comentarios, no podemos evitar pensar que, en este caso, el rechazo sí está relacionado con conservadurismo (quizá, en algunos casos, ingenuo). Después de todo, también el tráiler de Rogue one: a Star Wars story recibió críticas por poner, al igual que en la última entrega de la saga, a una mujer en el papel protagónico. Lo cual resulta risible cuando consideramos cuantas películas se estrenan con protagonistas masculinos y no vemos la misma reacción.

Kristen Wiig y Melissa McCarthy ya habían contribuido al tema del feminismo en Hollywood hace unos años con Bridesmaid (2011). Son parte de un grupo de comediantes que busca abrir un lugar distinto para la mujer en el cine: hacer películas de un feminismo bastante matizado que deconstruyan los estereotipos a los que el cine norteamericano nos tiene acostumbrados (pienso en Tina Fey, Amy Poehler y Amy Shumer, entre otras). Luego, más allá de intereses comerciales evidentes, detrás de la nueva versión de Ghostbuster hay una intención política clara y, quisiera agregar, necesaria. En este sentido, sí estoy dispuesto a defender un reboot.

Solo sabremos qué tan buena es la película cuando la estrenen. Sin embargo, la producción enfrenta un reto complejo después de un rechazo tan frontal. Sobre todo, porque el éxito de este tipo de películas tiene mucho que ver con la aceptación del público y muy poco con la calidad real de la producción. De momento, lo único que podemos apreciar es la manera en que los prejuicios de una generación extremadamente nostálgica (con matices conservadores), incapaz de aceptar el cambio, ha puesto bajo el foco a una producción de bastante envergadura. Quizá los productores y guionistas han ido demasiado lejos al apropiarse de uno de los pilares de la cultura pop. En términos comerciales puede no ser la mejor decisión, pero desde un punto de vista político era un camino que había que recorrer. Habrá que esperar a ver el filme para saber si es capaz de superar este complejo escenario inicial.

Imagen: The Huffington Post