Hoy hablamos de música con Sole Parody, integrante principal de Le Parody. Ha publicado dos discos, Cásala (sound track) (2012) y Hondo (2015).

¿Quién es, cuándo y por qué nace Le Parody?

Le Parody es el proyecto musical que lleva mi apellido. Es decir que sale de mí, pero no soy yo exactamente. Es una parte de mí, y cabe más gente. Va mutando. Los inicios ocultos se remontan a 2008-2009, cuando empecé a usar ese nombre en recitales y conciertos para los amigos. Los inicios «oficiales», a finales de 2011, cuando publiqué por primera vez cuatro canciones mías. Surge por la sencilla razón de que me gusta mucho hacer música, una razón simple y a la vez es complicada: en 2011, al calor de lo que estábamos viviendo en las plazas con el 15M, tomé la decisión de hacer lo que yo quería hacer, y no lo que se esperaba que hiciera. Hacer lo que te gusta todo el tiempo es complicado, va en contra de muchas cosas, exige mucho esfuerzo. Pero cuando te encuentras con mucha gente haciendo lo mismo —y lo vives en colectivo— se convierte en una aventura con todo el sentido.

En tus canciones hay flamenco, electrónica, pop, disco, oriental… ¿cómo llegas a esa asociación de elementos tan diferentes entre sí?

Son estilos que me gustan. Para mí es bastante natural estar escuchando flamenco por la tarde, por la noche ir a bailar a una discoteca y por la mañana despertarme con algún disco de pop. A la hora de hacer música no piensas a priori qué estilo quieres hacer, no creo que nadie planifique eso. Así que al final te sale imitar lo que estás acostumbrada a escuchar, que en mi caso son cosas muy variadas.

De todas esas influencias se deduce que escuchar mucha música es una parte de tu proceso creativo. ¿Es importante empaparse de otros antes de hacer lo propio?

Creo que más que importante es inevitable. Es raro que te guste mucho hacer algo y no te guste recibir esa misma cosa. Creo que las ganas de hacer música surgen de haber escuchado música antes y pensar «yo quiero hacer esto también, quiero provocar en la gente estas sensaciones que la música me provoca a mí».

Hace unos años el pop y el rock dominaban gran parte del panorama musical, ¿crees que ahora hay un mayor alcance de público para la música de raíces folklóricas? Lorena Álvarez y su Banda Municipal, Xoél López, Silvia Pérez Cruz, Rocío Márquez…

Sí, es posible que haya un poco más de apertura. Aunque creo que las escenas siguen estando bastante delimitadas, salvo las honrosas excepciones de algunos festivales y ciclos que se atreven a mezclar estilos en sus programaciones.

Para la composición de tu segundo disco pasaste un año en el sur, ¿el proceso de composición requiere para ti cierto encerramiento?

En el caso concreto de Hondo, sí, necesité aislarme para hacer ese disco. Pero no sé si para futuros trabajos me pasará lo mismo. Encerrarse y darse un tiempo exclusivo para crear algo tiene muchas ventajas, se profundiza mucho, pero también puede generar bloqueos que se suavizan si estás en contacto con otra gente y otras actividades. Creo que cada momento en la vida tiene su fórmula.

Hondo es un nombre corto pero cargado de significados, ¿qué significa para ti, creativamente?

Para mí es bastante concreto. Significa lo que significa literalmente: profundo, intenso, extremo. También es un guiño a lo «jondo», jondo sin jota, es decir que no llega a ser jondo, para nada, pero tímidamente lo desearía. Y también es una palabra que me parece gráficamente muy bonita, con las dos oes y la hache.

Tus canciones hablan de dolor, rabia, enfados, rencores, pero nunca desde un punto de vista frágil, ¿escribes mejor desde la fuerza?

Quizás es que uso la escritura como proyección de lo que me gustaría ser o sentir, porque en mi vida —en el tiempo en que compuse Hondo— se me daba mejor el drama. Me parece que los sentimientos negativos tienen mucha potencia, y obviamente no es agradable hablar del dolor, pero si se hace desde la lástima esa potencia se pierde.

A pesar de que cada vez todo se mueve más rápido, una de tus canciones habla de llegar a lo propuesto por los caminos largos, ¿debe ser esa la ruta para la creación de una obra, tomárselo con más calma?

Sí, me parece que sí. Aunque cada cual tiene su ritmo. Hay gente muy frenética, capaz de hacer un disco al año. Para mí crear algo requiere muchísimo tiempo. No sólo para empaparse de cosas y tener ideas, es que también una vez que has tenido la idea, sólo puede prosperar si se la deja ir madurando a lo largo del tiempo. Escucho las maquetas que iba grabando de las canciones de Hondo al principio del año que estuve componiendo, y estaban casi ahí, pero habría quedado algo mucho más pobre si las hubiera dado por terminadas en cuanto me empezaban a gustar.

Tu propuesta de escenario es muy minimalista y fiel a lo que podemos escuchar en tus discos: trompeta, sample y a veces bajo. No es muy común ver bandas sin guitarra ni batería, ¿alguna vez has imaginado o compuesto algo de cara a una banda convencional?

Supongo que podría componer para batería y guitarra, sí. Al final los instrumentos son herramientas y una usa los que se le dan mejor. Toco muy mal la guitarra y la batería, el ukelele y el sampler me parecen más fáciles y manejables, por eso empecé con ese formato.

Eres feminista declarada. Además de los mensajes de tus canciones, ¿sientes tener «obligaciones» como intérprete, no caer en ciertos estereotipos?

No siento que tenga ninguna obligación. Al contrario, lo que siento es mucha libertad. El feminismo —o al menos el que a mí me gusta, porque hay muchos— te enseña que puedes ser y hacer lo que te dé la gana. El feminismo me da los ánimos para estudiar electrónica y convertirme en productora en un mundo dominado casi exclusivamente por hombres, pero también me enseña que puedo hacer canciones sin ser una virtuosa y no pedir disculpas por ello. Puedo encajar en el estereotipo femenino y maquillarme y ponerme vestidos si me apetece, pero también estoy a gusto si salgo en las fotos sin depilar y con mis ojeras y mis arrugas. Puedo hablar de penas de amor y también puedo hablar de política. Ser consciente del rol que se te asigna cuando naces, y luego darte cuenta de que puedes hacer lo que quieras con ese rol, es algo que me parece muy positivo para todo el mundo, por eso me parece bien reivindicar el feminismo y hablar de ello. Pero Le Parody no es un proyecto pedagógico, ni pretendo que la gente que me escucha piense igual que yo.

De cara a futuros trabajos, ¿tu idea es seguir buscando sonidos diferentes, que cada disco sea diferente al anterior?

Mi idea es ir haciendo música con las cosas que me gusten en cada momento. La verdad es que a veces fantaseo con dar con un estilo definido y hacer canciones siempre iguales, encajar en un género fácil de describir, no romperme tanto la cabeza, pero da tanto placer generar algo que no has escuchado antes que a lo mejor estoy condenada a hacer cada vez un disco distinto.

Bandcamp de Le Parody: http://leparody.bandcamp.com/

Imagen destacada: Portada de Hondo, fotografía de Julio Albarrán y diseño de Miguel Luque Merino.