El instrumento de un creador es una extensión de su cuerpo. Lo que a simple vista puede parecer una herramienta de trabajo, sin más, para un artista puede llegar a ser un compañero con el que comparte anécdotas, buenas y malas experiencias.

Pat Graham (Milwaukee, 1970) ha entendido perfectamente esta relación en Instrument, exposición fotográfica de guitarras. No son fotografías de un objeto, son auténticos retratos, en los que podemos ver a los músicos sin que estén. Las marcas, arañazos y arreglos de los instrumentos nos hablan de quién hay detrás de ellos.

Acompañada de textos de los propios músicos, no es solo una exposición para ellos, es una lección de fotografía: observar y pensar la imagen para no caer en lo obvio.

Guitarra de Bon Iver

Guitarra de Bon Iver

«Compré esta guitarra a un tipo en una tienda de música en Eau Claire, Winsconsin. El número de serie de la guitarra la fecha entre 1929 y 1931, aunque nadie lo sabe con seguridad. La compré por 400 dólares y le hice una restauración mínima. Si pones la guitarra afinada en RE abierta, nunca he escuchado una secuencia armónica resonar de una forma tan pura en un intrumento. Ilumina una habitación de madera entera con destellos y notas que te hacen sentir como si estuvieras escuchando uno de esos sistemas de 30.000 dólares. Es simplemente precioso. La guitarra escribió literalmente una canción para mí, una canción que se llama Skinny Love, que se convirtió en una canción importante para nuestra banda y nuestro primer álbum. La guitarra parecía estar hecha para esa canción aunque haya estado dando vueltas durante más de ochenta años y, quién sabe dónde haya estado. Me hace sentir humilde en su presencia porque sé que es más vieja que yo, y que ha dado más música al mundo de la que yo tendré tiempo para hacer en mi vida. Nunca me desharé de ella, y la llevo conmigo allá donde voy».

Justin Vernon, de Bon Iver.

Guitarra de Joy Division

Guitarra de Joy Division

 

Guitarra de The Cribs

Guitarra de The Cribs

«Compré esta guitarra cuando mi primera Mustang se rajó en un concierto en Leeds. Fue lo primero y lo único que compré después de conseguir firmar el contrato. Me pasaba el tiempo mirando la Mustang perfecta y era de verdad una guitarra preciosa cuando la compré: un modelo de 1976 que había estado guardada en el armario de algún tipo desde que la compró. Estaba inmaculada, con todas las etiquetas originales. El color era amarillo pálido muy suave, casi blanco. Tardé alrededor de un año en destrozarla casi por completo. Una de las mejores cualidades de estas guitarras es que si las montas de forma apropiada, son tan sólidas y compactas que pueden aguantar casi cualquier cosa, pero estuvimos de gira tanto tiempo que le pasó factura muy rápidamente. Partí el cuello y lo pegué con superglue cuatro veces, pero al final tuve que sustituirlo por el mástil actual. La marca que tiene, que es de un color diferente, es donde había pegado un chicle mientas estábamos grabando The New Fellas, y se quedó bastante duro. Al final se cayó cuando el técnico de sonido de Sonic Youth, que estaba ajustando las guitarras, la afinó. Antes de eso nunca la solía limpiar o pulir. Estaba tan asquerosa, cubierta de sangre. Nuestro técnico la odiaba. Ya no la uso en directo. De todas mis guitarras, es la que más quiero, aunque también es la que más he jodido. Estoy seguro de que eso se podría psicoanalizar».

Ryan Jarman, de The Cribs.

Guitarra de Franz Ferdinand

Guitarra de Franz Ferdinand

 

Guitarra de Johnny Marr

Guitarra de Johnny Marr

«Conocí al jefe de Sire Records, Seymour Stein a finales de 1983, cuando los Smiths estaban a punto de firmar con la legendaria discográfica de Nueva York. Seymour me dijo que una vez había ido a una tienda en la calle 48 con Brian Jones para que se comprara una guitarra, cuando los Rolling Stones estaban en la ciudad, así que le sugerí que si firmaba con Sire, él me tenía que comprar una guitarra. Firmamos el contrato el 2 de enero de 1984 y, cumpliendo con su palabra, Seymour me llevó a We Buy Guitars en la calle 48 y me compró una Gibson 355 de 1959. Me la llevé al hotel Iroquois y escribí God knows I’m miserable now y Girl afraid. Se convirtió en mi guitarra principal durante un tiempo y me han dicho que inspiró a Bernard Butler y a Noel Gallagher a comprársela ellos. Todavía sigue siendo una de mis favoritas»

Johnny Marr.

Instrument puede verse hasta el 21 de agosto en el Centro de Historias de Zaragoza.