Eva María Román (Jaén, 1992), mejor conocida como Eve Mae, es ilustradora y autora de cómics. Ha publicado trabajos en Estados Unidos y España. Su cómic Hácker épico se distribuye también en varios países de Latinoamérica con la editorial de seguridad informática 0xword. Uno de los cómics en el que ha sido colorista, The Westwood witches, ha sido traducido al francés. En diferentes proyectos ha trabajado en los roles de guionista, dibujante, entintadora y colorista.

 

I – Crear y bocetar

¿Cómo y cuándo empezaste a dibujar y pintar?

Mi primer contacto con la pintura fue en el jardín de infancia, con la pintura de dedos, empecé haciendo una casita y vi lo que podía hacer, lo recuerdo como un momento revelador.

De pequeña quería ser psicóloga, veterinaria, pero me fui dando cuenta de que había nacido para el dibujo. Diría que son sensaciones: cuando estoy dibujando me siento en mi zona, conectada con lo que estoy haciendo, en ese momento pierdo la noción del tiempo y todo fluye.

¿Cuándo empezaste a trabajar para otros y recibir encargos?

Bueno, de un modo más amateur, desde bastante pequeña me pedían mis compañeros algún dibujillo de personajes que les gustaban, de dibujos animados… Hacíamos algún intercambio. El arranque profesional fue en bachillerato, en torno a los quince años. A través de las redes sociales comenté que podía ayudar con logotipos, y como estaba aprendiendo a manejar software de diseño e ilustración, comencé a recibir clientes. Estaba aprendiendo por una parte y, por otra, lo aplicaba casi al mismo tiempo. Luego, para seguir formándome fui a Barcelona a hacer un curso de Art Gràfic.

¿Fue en Barcelona donde comenzaste a adentrarte en el mundo del cómic?

Sí, en Barcelona fue donde empezó mi andadura en el mundo del cómic, como tres meses después de llegar, el entintador Roger Bonet, me contactó para hacerme su asistente y acabamos siendo compañeros en un proyecto editado en Estados Unidos. Fui compaginando lo que aprendía en la escuela con lo que aprendía con él.

¿Por qué Eve Mae? ¿Por qué en inglés?

Me gustaba la sonoridad que tiene: iːv meɪ. Además, es más internacional. La sonoridad que tiene en francés fue lo que me gustó para Eve en un principio, luego me quedé con la versión inglesa. Además, Eve y Mae fueron dos brujitas que protagonizaron un cómic que hice de pequeña, me gustó la combinación y me lo quedé para mí.

Sé que tienes a Leonardo Da Vinci como ídolo. ¿Qué otras fuentes de inspiración tienes?

La inspiración puede llegarme en cualquier parte, al salir a la calle y al ver algo que me interese. Luces, colores, personas: Desde una pareja sentada en un banco, un padre con su niña. Encuentro escenas que luego me inspiran para transformarlas en otras cosas o darles una historia. Me cruzo a alguien por la calle y me pregunto qué puede esconder, o qué puede contar, y qué puede decir.

La ilustración y especialmente el cómic, ¿por qué el cómic? ¿Eras lectora asidua antes de ilustrar?

Cuando llegué a Barcelona ya sabía lo que era el cómic, pero no estaba muy metida en eso. Había disfrutado de algunos pero no era en plan súper mega fan. Sobre todo me gusta más hacerlos que leerlos.

Uno de los primeros cómics que leí de pequeña fue La bella y la bestia, me lo leí un montón de veces porque me fascinaban los dibujos. Por otro lado, ya de mayor, me sorprendió mucho The walking dead, me pareció una obra maestra. Lo importante de esa historia no son los muertos, ni las vísceras, sino el transfondo que muestra, el valor de lo humano, cómo piensan y cómo reaccionan las personas en ese momento tan complicado. Disfruto que un cómic me haga entrar en la historia.

¿Qué técnicas usas, cómo trabajas, cómo generas la idea y desarrollas el proceso creativo?

Yo trabajo en todos los formatos que puedo. Tengo mi libretilla que llevo siempre conmigo, por si me surge una idea, y la apunto, pero puedo trabajar en folios o en digital.

Hácker épico lo trabajé casi todo en digital, pero ahora el trabajo nuevo que estoy preparando lo estoy haciendo casi todo en tradicional, con acuarela, lápiz… lo que me va pidiendo. Los cómics antes de llegar a serlo tienen una preproducción bastante importante. Busco imágenes, referentes, otros trabajos similares a lo que quiero hacer, de los que puedo aprender.

En las acuarelas de la colección Marvel Dangerous divas, pensé bien lo que iba a hacer e improvisé con la acuarela directamente. Ahí hay espontaneidad y rapidez, era lo que me pedía el trabajo, cada técnica y cada encargo requieren un proceso diferente. Obviamente, antes bocetas, encajas la figura y ves el gesto que quieres. El boceto siempre está presente, pero lo que pasa es que los dibujantes tenemos nuestros trucos y sabemos cómo integrarlo, o hemos interiorizado previamente lo que vamos a hacer.

Busco influencias de varios sitios y luego proceso la información, voy haciendo una selección de lo que me va pareciendo interesante. A veces algunos trabajos son más espontáneos que otros, como cuando dibujo del natural en algún evento; en cambio para un cómic pruebo diferentes perspectivas, lo que funciona mejor, tiros de cámara… muchas cosas.

Hablas de esconder el boceto, dejarlo de lado y casi obviarlo, si fuese posible

No es que se esconda, se integra; los ojos del que no dibuja, no lo ven. El boceto es mucho más que líneas, podemos construir con bloques de color, por ejemplo. Si yo veo el dibujo de alguien, puedo encontrar la estructura y leer sus intenciones dentro de la imagen o incluso deducir en qué orden fue pintando.

Hay que saber qué mostrar de todo el proceso anterior a una obra concluida. El lector no tiene que deducir todo lo que hay antes, no tiene por qué saberlo, sino disfrutar de la obra final, sentir y emocionarse con ella. Si hablamos de bocetos, yo tengo una montaña de folios que son ensayos, porque tenemos que probar qué es lo que no funciona y qué lo que funciona. Luego, en el arte final, dejamos lo que funciona para lograr expresar lo que queremos decir.

Dangerous Divas 2 (Marvel) - Eve Mae

Dangerous Divas 2 (Marvel) – Eve Mae

II – El mundo del cómic

Has participado en varios Salones del Cómic, ¿cómo ves ahora el mundo del cómic?

Lo veo bien. Pero es como todo, el que se mueve y busca clientes es el que encuentra trabajo, y es importante elegir la industria a la que quieras dedicar tu tiempo y tu arte.

También es cierto que la industria del cómic franco-belga no tiene nada que ver con la española. En Francia tienen mucho más reconocimiento los artistas de cómic, y en Estados Unidos también.

Hay muchos más eventos y congresos, las Comic Con. Aquí está muy bien lo que hay, pero en Francia, por ejemplo, llega un autor de cómic, y tiene mucho más respeto allí fuera que aquí, dentro de España.

Lo que le pasó a Juanjo Guarnido (dibujante español y coautor de Blacksad) fue algo así, después de triunfar en Francia lo empezaron a reconocer aquí y a imponer el orgullo patrio y la Marca España, pero antes de eso era también un gran autor y no le dieron ningún reconocimiento, ni le prestaron ninguna atención.

¿Crees que hay machismo en el mundo del cómic?

Depende de con quién trates, yo no he tenido ningún problema. Lo contrario. Me han tratado muy bien. En años anteriores, cuando empezaba la industria del cómic, el camino a recorrer era totalmente distinto para hombres y mujeres. Ahora está un poco más igualado.

¿Existen muchas ilustradoras y dibujantes de cómic creando sus proyectos? ¿Alguna que admires?

Somos bastantes, sí. Me gusta mucho cómo trabaja Claire Keane (la hija de Glen Keane, el animador de Tarzán). Hay muchas autoras, ilustradoras y coloristas que merecen mis respetos. Debemos mucho a las mujeres que se plantaron en una industria llena de hombres y, como Retta Scott, hasta que no consiguieron abrirse camino no cesaron en sus intentos.

¿Cómo te sientes ante toda la ilustración extremadamente sexualizada que existe en el mundo del cómic, sobre todo con tu trabajo al hacer las Dangerous Divas para Marvel?

Me lo tomo con calma, porque son cómics, y el dibujante es muy libre de hacer lo que quiera. Si a mí algo no me gusta pues no lo compro, pero respeto el trabajo de los demás.

La hipersexualización en mi trabajo no entra, y de hecho cuando estuve con ese encargo, podrás ver que las ilustraciones son bastante comedidas. Una editorial tan grande como Marvel tiene cuidado con esas cosas.

Hay cómics destinados a todo el mundo, pero en los que son para gente más mayor es algo más comprensible. La hipersexualización y la hipermusculación son todas llamadas de atención visual para que la gente compre, y funcionan.

¿Qué ventajas y desventajas le ves al mundo del cómic en relación con otras áreas de las artes? ¿Cuáles otras te interesan?

No es que sea mejor ni peor, es otro lenguaje. Soy una artista multidisciplinar, suelo trabajar en proyectos diversos. Hago cosas por trabajo y trabajos que son para mí. Encuentro práctico llevar varios proyectos al mismo tiempo, así si algo falla, mi atención está puesta en varios puntos a la vez, es más fácil reponerse del fracaso, innovar o corregir cualquier problema que surja porque tienes varios frentes que te dan energía. Cuando ves que algo funciona es un subidón, así lo que no funciona capta menos mi atención y me afecta lo menos posible para continuar con lo que estaba haciendo.

¿Te ves como parte de un «circuito oficial del cómic» en España? ¿O en otros más independientes? ¿Cómo crees que trata el Estado a los artistas del cómic?

Si tuviese que dividir el mundo del cómic según lo que leo, o lo que más me influye, podría encontrar cómics de superhéroes (mercado norteamericano), cómic de autor y algo de Manga (hecho por españoles como Kenny Ruiz).

Aquí en España, como autores tenemos que limitarnos a trabajar y perfeccionar nuestra técnica y, cuando estemos en condiciones, ir hacia una industria que esté a la altura de nuestras expectativas y de lo que estemos generando para poder vivir de ello.

Por ejemplo, la producción en Francia cuando se edita un cómic es mucho más alta, tiradas de entre 10.000 y 30.000 ejemplares son algo de lo más normal y, si hablamos de los que más venden, ya nos vamos a tiradas que superan los 100.000 ejemplares. Aquí es al revés, tiran a la baja porque la industria no tiene la misma fuerza. Además cuesta que la gente entienda que el trabajo de dibujante de cómic es un trabajo.

Viñeta de Hácker Épico - Eve Mae

Viñeta de Hácker Épico – Eve Mae

III – El trabajo

¿Con qué proyectos empezaste a trabajar?

Mis primeros encargos consistían en diseñar logotipos y maquetar álbumes de boda. Después llegaron los conciertos y la ilustración para algunas revistas y periódicos.

En los conciertos me dedicaba a dibujar mientras el grupo tocaba, buscaba un sitio y retrataba como se hace en los juicios americanos; con ésta práctica gané mucha fluidez a la hora de dibujar.

En algunos conciertos me subía al escenario a dibujar con los músicos, o bien me dejaban estar en el backstage, a los lados del escenario, fuera del público. Lo bueno de ser pequeñita es que para buscar sitio no había problema.

Más tarde llegaron Las brujas de Westwood (The Westwood Witches), empecé trabajando como colorista, coloreando las páginas del cómic me encargaba de darle dimensión y emoción a la página.

Con el dibujo pasa como con la fotografía, la herramienta no hace al dibujante, pero aporta más calidad y comodidad en el trabajo, el tiempo se economiza evitando procesos pesados de escaneo y edición. Para The Westwood witches empecé con una bamboo pequeñita, de las de Wacom, y luego años más tarde, mientras trabajaba en Hácker épico, me he podido permitir trabajar con Cintiq, que es mucho más precisa y desde luego eso en las ilustraciones se nota.

Puedes trabajar muy rápidamente con una ilustración. ¿Quedas contenta con ella, la editas, vuelves a revisarla, o solo la abandonas como un producto listo e inmediato?

Pienso en el dibujo antes de hacerlo, durante y después. El gozo me dura un poco, hasta que encuentro el primer fallo, y empiezo a ver otros detalles: soy bastante perfeccionista, pero los errores van disimulándose conforme vas dibujando.

En Hácker Épico hubo una gran evolución a medida que avanzaba con el cómic. Influyó el hacer tantísimas páginas como tiene el libro, mi estilo iba avanzando y soltándose conforme hacía páginas (en total han sido 162). Cada página llevaba mucha preparación, y todo ese trabajo provocó cambios en mi forma de dibujar y de enfrentarme a la página de cómic.

¿Cómo funciona tu visión cuando estás creando algo inmediatamente y sobre la marcha, sabiendo que es la única oportunidad?

Voy dibujando y el dibujo me va hablando. Parece una locura pero es así, hago un trazo y voy viendo después. No tengo nada en mente, igual una vaga idea, algo sugerente. Empiezo y no sé cómo puede acabar la cosa. Es un proceso bastante mágico, el propio dibujo es el que me va pidiendo unos trazos u otros. De alguna forma lo veo porque está claro en mi cabeza. No sabría muy bien cómo explicarlo, yo lo veo ahí.

Parto del todo, voy construyendo y luego añado los detalles. Es como si modelase el propio dibujo, voy quitando lo que le sobra, y puliendo lo que necesite conforme avanzo.

Hacker Épico, portada

Hacker Épico, portada

 

IV – Otros proyectos

Has trabajado para Marvel y para otras compañías importantes tanto en España como en Estados Unidos, con algunos proyectos. ¿Cómo ha funcionado eso?

Bastante bien. Vieron mis trabajos por internet, les gusté y nos pusimos en contacto. Funcionamos vía digital, e-mails, y algunas llamadas por Skype.

¿Qué etapas del proceso de hacer un cómic has realizado y cuáles te gustan más?

Me gustan todas y las he realizado todas. Disfruto las partes más creativas sobre todo, cuando está naciendo el cómic: la creación de personajes, los escenarios, el diseño de las expresiones de los personajes; estás trabajando y te conviertes en ese personaje mientras lo estás haciendo, tienes que empatizar con él, saber cómo piensa, cómo actuaría en determinadas ocasiones. Vives siendo él hasta que acaba la obra.

Con Hácker épico hiciste todo el proceso, basándote en un manual técnico con historia. ¿Cómo fue la experiencia?

Me tuve que leer un montón de veces el libro, unas seis veces, para enterarme muy bien de la historia. Estudiar qué técnicas de hacking había ahí, para poder seguir bien el hilo de la historia y poder contarlo a gente que no supiera de informática, sin desvirtuarlo tampoco.

En el libro que me pasaron explicaban un montón de información sobre hacking con muchísimos tecnicismos, servía para que la gente estudiara todo eso. Yo tenía que quedarme con la parte de la historia y pasarlo a cómic.

El formato de la novela y el formato del cómic son totalmente distintos (y más aún el de un manual), entonces tuve que hacer un guión para el cómic acorde a la historia que me venía dada, tuve que diseñar todos los escenarios y personajes, hacerme cargo de todo lo que no se ve en el libro.

Después escribir el guión, tocaba crear el storyboard: suelo trabajarlos con muchas anotaciones, contienen información sobre los personajes y su entorno, lo que sienten y lo que están haciendo en cada viñeta. Todo eso que se deja a la imaginación en el libro tengo que ubicarlo en el espacio e hilarlo para que el lector lo pueda seguir a lo largo del cómic.

Con el resultado quedé bastante contenta, fue un trabajo demencial, muy grande, pero para ser el primer cómic que hacía entero quedé satisfecha. Ahora lo que pasa es que, al cabo de un año y pico de que salió, lo abro y empiezo a ver todos los fallos que tenía, pero bueno, les tengo cariño y sé que ya no volverán a suceder. Tenía que cometerlos para aprender.

¿Y Tadeo Jones?

Para esto estuve trabajando con Pedro Pérez. Me encargué de entintar y de colorear los cómics. El entintado sirve para definir los volúmenes mediante líneas, el color es un plus para meter al lector en la historia y darle una atmósfera a la imagen; el color puede hacer maravillas con la página o destrozarla si el que se encarga de ello no sabe lo que está haciendo.

Dangerous Divas 2 - Eve Mae

Dangerous Divas 2 – Eve Mae

V – La exploración personal

¿Qué otros proyectos personales exploras? ¿Qué te gustaría alcanzar con la ilustración?

Estoy preparando un cómic nuevo, series de ilustraciones y un libro de creatividad e inteligencia emocional. Disfruto mucho más los proyectos en compañía que en solitario, es precioso entusiasmarse con otra persona por las ideas que se comparten.

Cada proyecto requiere un largo proceso de documentación, eso resta tiempo al dibujo. Estudio lo que quiero hacer, busco comprender perfectamente aquello a lo que me estoy enfrentando, investigo qué han hecho otros y después veo cómo lo puedo contar yo y qué puedo aportar.

Disfruto del trabajo que va saliendo, sea lo que sea procuro hacerlo dando de mí lo mejor que sé hacer en cada momento. Pongo de mi parte cada día para mejorar, me muevo bastante para que surjan oportunidades. Me gustaría poder levantarme todos los días de mi vida y poder seguir dedicándome al arte.

En tu blog escribes sobre creatividad y, justo hace poco, sobre «el backstage de la ilustración». ¿Cuánto trabajo dirías que conlleva la capacidad de llegar a un sitio y dibujar a un músico en menos de cinco minutos?

Hay que dibujar mucho, tener destreza, retentiva y perseverancia; para dibujar bien a alguien en cinco minutos, de pie, en un directo con poca luz hace falta entrenamiento, ganas y una pizca de locura. Ilustré más de cincuenta conciertos en un año, después he seguido de forma algo más esporádica centrándome sobre todo en mis cómics, que es lo que ahora toca.

Fotógrafo: Ricardo Bautista

Fotógrafo: Ricardo Bautista