El pasado viernes se celebró en Bilbao la tercera edición de la Jornada del autor en el nuevo mundo de la edición. Un evento organizado por la Asociación de Escritores de Euskadi que se ha convertido este año en el mayor foro de expertos sobre el sector editorial celebrado en España. Conferencias, mesas redondas y entrevistas que pretenden arrojar luz sobre un sector que avanza casi más rápido de lo que se puede asimilar dentro del mismo.

Bilbao ha acogido a editores, libreros, escritores y expertos que coinciden en al menos una cosa: La industria editorial está cambiando hacia un futuro incierto. Javier Celaya, fundador de Dosdoce.com y experto en analizar el mundo cultural desde el punto de vista tecnológico, añade algo más: «Nadie sabe cómo va a ser el mercado editorial pero quedarse quieto no es una opción».

La jornada ha intentado fomentar ese movimiento de los diferentes agentes del sector para buscar claves que permitan entender los cambios que se han producido y hacia qué tipo de industria se encamina el mundo del libro. El evento se abrió con una doble conferencia inaugural que marcó los puntos básicos de discusión para el resto de mesas y ponencias.

De Izda. a Dcha (en la mesa): Rüdiger Wischenbart, Michael Baskhar y Javier Celaya

De Izda. a Dcha (en la mesa): Rüdiger Wischenbart, Michael Bhaskar y Javier Celaya

El primero de ellos fue Michael Bhaskar. El escritor, editor e investigador británico, que daba su primera conferencia en España, se ha colocado en el centro de los mejores analistas del mundo editorial gracias a un trabajo llamado La máquina de contenido. Además, acaba de publicar Curation, otro interesante trabajo sobre los cambios y nuevas variables de selección y prescripción de libros.

Bhaskar centró su exposición en identificar aquellos aspectos del sector que, gracias a las nuevas tecnologías están cambiando la manera de editar, comprar y leer libros.

Las oportunidades de la incertidumbre

Uno de ellos es la desintermediación. Ya no se necesitan o, al menos, se pueden no necesitar los intermediarios clásicos que han reinado esta industria. Asegura Bhaskar que «ahora, un escritor que quiera ver su obra publicada puede hacerlo sin necesidad de ningún intermediario». Y eso, añade, es un cambio fundamental porque los editores tradicionales van a tener que cambiar su posición en el sector.

Internet y las redes sociales también han otorgado al autor la opción de amplificar su posición en el mercado. El escritor es capaz de mover su obra al margen de grandes medios de comunicación y al margen de editoriales importantes. Esto hace que el autor también se convierta en su propio promotor. Sin embargo, Bhaskar también apunta a las editoriales en este proceso de amplificación: «antes, con el simple hecho de imprimir un libro, el editor ya estaba amplificando la obra publicada; ya no. Es importante que sepan los editores que deben amplificar el impacto de un libro pero ahora mismo es secundario para ellos».

Un vaso comunicante con estos aspectos ya comentados es la selección o prescripción. Eso, asegura Bhaskar, también ha cambiado. Advierte a las librerías de que «tienen que dejar de ser espacios donde se acumulan libros; tienen que dar más opciones de recomendación y de selección de libros». Internet ofrece un abanico casi infinito de espacios de recomendación: desde blogs o booktubers hasta aplicaciones que, mediante algoritmos, califican los libros huyendo de las clásicas etiquetas por géneros literarios y ser, así, lo más concreto posible. En definitiva, el objetivo debe ser «agregar un valor añadido a los libros para que puedan destacar».

Otro punto de interés es la función de las imprentas. Afirma que «su función no se acaba pero tendrá que ser otra». Ha sido un núcleo importante del sector y, aunque sigue siendo importante, su espacio ha cambiado. Cree Bhaskar que imprimir debería ser mucho más selectivo de lo que es en estos momentos.

El sector también ha sufrido, a ojos de Bhaskar, una conglomeración. El negocio de la publicación cada vez está en menos manos. Asegura que «el espacio entre las grandes editoriales y las pequeñas y los autoeditados ha sido destruido». Lejos de ser una queja, el investigador británico añade: «Es una oportunidad para las editoriales digitales».

Bhaskar está convencido de que hay que aprovechar las oportunidades que proporciona un mercado en evolución en el que se pueden adoptar soluciones que otros sectores han probado ya. Por ejemplo, el editor británico se fija en la televisión: «nos hemos acostumbrado a ver cómo las cadenas revisan series en emisión para mejorar tramas, cambiar personajes o introducir nuevos elementos; ¿Por qué no plantear algo así en la edición de libros?». Cree que con la posibilidad de la publicación digital, el editor podría intervenir en el libro como en las series de televisión. «Hasta ahora, el libro, una vez impreso era un objeto de consumo invariable; eso también está cambiando». Bhaskar usa este ejemplo para demostrar que las posibilidades del sector pueden ser múltiples y que este presente incierto puede ser una oportunidad.

Tras ese repaso a los pilares que se están tambaleando en el mundo editorial, participó Rüdiger Wischenbart. Un periodista y analista editorial que habló sobre los mercados editoriales alrededor del mundo. Especialista en el mundo del libro y las industrias culturales, es autor de varios informes sobre la situación del mundo editorial. Precisamente, su presencia en Bilbao estaba enmarcada en la aparición de la versión traducida al español del Global Ebook Report 2016.

El mercado de las mil caras

Aunque con puntos de vista diferentes, tanto Bhaskar como Wischenbart inciden, tanto en la jornada de Bilbao como en el resto de sus estudios, en que el mercado editorial está en movimiento y las incertidumbres presentes pueden ser oportunidades para el futuro. El periodista austríaco establece una fotografía del sector tremendamente poliédrica. Tanto el autor como el lector tiene muchas caras. El escritor puede llegar a la literatura desde campos tan diferentes como la música, Internet, la política, o incluso partir de ser totalmente desconocidos. De la misma manera, los lectores, tanto en los gustos como en la forma de leer, han cambiado y componen un grupo muy heterogéneo. Esta circunstancia hace del actual mercado algo complejo pero lleno de oportunidades. Wischenbart asegura que «el mercado del libro es más grande que el de la televisión». Aún así, el libro ya no es lo más importante. En este sector, tanto la comunidad que se sitúa alrededor del libro como los contenidos multimedia que nacen a partir de él están creando un nuevo mercado.

Rüdiger Wischenbart asegura en el Global eBook Report que «lo que estamos viviendo ahora se puede definir como el fin del comienzo digital y el comienzo de la siguiente fase». Aporta, además, un dato esclarecedor, extraído del último informe Nielsen, para apoyar esta tesis: en 2015 las ventas de las cinco grandes editoriales representaron el 34% del mercado digital; en 2012 supuso el 46%. Por el contrario, el mercado de las editoriales independientes no ha parado de crecer durante este mismo periodo. En 2015, las ventas de eBooks de las pequeñas editoriales independientes alcanzaron un 30% del mercado digital, cuando en 2012 apenas superaban el 15%. Paralelamente, la venta de eBooks de autores autopublicados ha pasado del 5% en 2012 a más del 12% en 2015.

Javier Celaya introdujo en el debate una cuestión importante: los precios. El mercado digital transformó las políticas de precios existentes hasta el momento. Sin embargo, las grandes editoriales, ante la afluencia de la oferta digital, lejos de bajar los precios, los aumentan. Wischenbart confiesa que detrás de esa sorprendente decisión está «la vagancia». Añade: «Ciertas empresas prefieren subir precios antes que invertir en buscar nuevos mercados y fomentar la exportación, por ejemplo». Y aporta otro dato importante: «El precio del 50% de los libros que se venden en Alemania está entre 1 y 5 euros; tan solo el 11% vendido valía entre 20 y 40 euros». A esto, Michael Bhaskar quiso añadir que, aunque parezca muy barato por un libro que cuesta mucho esfuerzo realizar, «cuanto más vendes, más posibilidades tienes de seguir vendiendo».

De Izda. a Dcha. (en la mesa): Marc Santandreu, Luis Collado, Silvia Clemares y Gexan Sors.

De Izda. a Dcha. (en la mesa): Marc Santandreu, Luis Collado, Silvia Clemares y Gexan Sors.

Buscando sentimientos

Anticipaba Bhaskar que la recomendación de libros ha dejado de ser algo exclusivo de las librerías. De hecho, son estos establecimientos los que tienen que transformar su negocio para poder convivir con la cantidad de prescriptores que han surgido al abrigo de las nuevas tecnologías. Gexan Sors, responsable de marketing online de la cadena de librerías Elkar asegura que «las librerías no podemos estar de espaldas a las nuevas tecnologías pero no hay que dejar de pensar en que sí importa cómo se lee o qué formato se utiliza».

La tecnología ha hecho que las librerías estén por todas partes. En cualquier dispositivo móvil también. Google se ha incorporado a la venta de libros digitales. Luis Collado, responsable de Google Books y Google News para España y Portugal, asegura que su reto no es buscar clientes: «nosotros ya tenemos los clientes. Todos los que tienen un móvil Android ya han entrado en nuestra tienda pero lo que tenemos que conseguir es que sepan que, además de comprarse el Angry Birds, pueden comprar un libro».

Conocer cada vez más detalles de la experiencia de los diferentes lectores con un libro se ha convertido un aspecto importante en el que las editoriales y librerías están invirtiendo tiempo y dinero. Para Silvia Clemares, directiva de Kobo, «cualquier dato sirve para recomendar un libro a un lector». Mientras que para Luis Collado «es imposible encontrar la recomendación perfecta porque las preferencias de las personas cambia con el tiempo».

En el afán de buscar categorías más específicas que clasifiquen los libros de manera más personalizada surgen ideas interesantes apoyadas en el llamado Big Data, o información masiva. Tekstum es una startup que mediante algoritmos identifica, mide y analiza los sentimientos de los lectores. Marc Santandreu es uno de sus responsables: «es una tecnología que ya se usa en el e-commerce pero nosotros somos los pioneros en implantarla en el sector editorial porque creemos que proporciona mucha y buena información para las empresas del sector editorial». Luis Collado aporta un matiz: «para romper el bucle de la algoritmia son necesarias las personas que al fin y al cabo son las creadoras de algoritmos».

Las llaves del autor

Nunca ha sido fácil, pero el sector editorial actual ofrece muchos caminos pero muchas incógnitas para los autores que quieren entrar en el mercado. Hay muchas puertas pero los autores cuentan con pocas llaves. La agente literaria Alicia González Sterling, responsable de autores como Matilde Asensi, asegura que la publicación digital es una buena puerta por la que entrar y después pedir ayuda para promocionarse. El poeta navarro Francisco Javier Irazoki reconoce que tuvo suerte por establecer una relación de confianza con su actual editorial justo antes de la crisis económica pero hay que tener cuidado con el origen de ese deseo de ser publicado: «Hay quien busca en la publicación la caricia social. Yo nunca me he movido por eso; yo no escribo para que me acaricien». Irazoki reconoce que al calor de cantautores populares se ha generado una corriente de poetas y pequeñas editoriales que están vendiendo mucho: «No es mi camino para buscar ni escribir poesía pero la gente busca donde puede».

Otra entrada puede ser la autoedición, y para conseguir esa llave existen empresas editoras que cobran por esa publicación. Sterling asegura que «hay mucha gente que está ganando dinero con eso. Es mejor invertir el dinero de otra manera». La autoedicón en el mundo del cómic, sin embargo, llegó a ser algo natural. Fernando Tarancón cofundador de la editorial Astiberri recuerda que «Robert Crumb iba con un carrito lleno de sus fanzines para venderlos uno por uno».

María Eugenia Salaverri y Fernando Savater.

María Eugenia Salaverri y Fernando Savater.

El banco de la experiencia

La jornada ha acogido opiniones, datos y controversias de un mundo, el editorial, en el que todo es vertiginoso. Sin embargo, a Fernando Savater el mañana le importa bastante poco. Una mirada reposada y algo cansada de un escritor que ha luchado en muchos campos y que fue el encargado de cerrar la jornada en una conversación con María Eugenia Salaverri, escritora y presidenta de la Asociación de Escritores de Euskadi. Está convencido de que la batalla del autor con el editor ha sido constante en la historia de la literatura, e incluso la piratería no es nueva. Savater recuerda que «Charles Dickens fue el primer autor en quejarse públicamente de la piratería de sus obras». Y añade que lo que realmente hacía rico al autor británico eran sus actuaciones en directo.

Asegura que cualquier estímulo a la cultura es bueno pero cree que el problema está en la formación: «Hoy en día, la educación está muy enfocada a fines laborales, a formar empleados y eso es un problema». Reconoce que el acceso a la cultura es fundamental. «Es significativo que la traducción de obras al árabe es testimonial; tengo la suerte de haber sido traducido a más de 40 lenguas, ninguna es de un país musulmán». Pero, al mismo tiempo, el exceso tampoco es bueno: «si no ordenas las ideas —toda la información que nos llega— se produce un bloqueo del conocimiento».

Sobre el soporte, tan importante como punto de debate actualmente en el mercado editorial, Savater cree que «ahora reparamos demasiado en el soporte, llegará un momento en el que lo veremos como algo más normal». Y añade: «no me preocupa tanto el soporte como la desaparición de ciertas disciplinas como la filosofía».

Decía Borges que la vida es un jardín de caminos que se bifurcan. Algo parecido se podría pensar de este mundo editorial en el que todo está en cuestión: Autores, editoriales, nuevas tecnologías… Pero este momento incierto obliga a repensar cualquier decisión que se pueda tomar. Estar en constante movimiento es, al parecer, la única opción posible para no perder el paso.