Ever tried. Ever failed. No matter. Try Again. Fail again. Fail better.

[Lo intentaste. Fracasaste. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor].

(Samuel Beckett)

La frase suena bien, la frase parece motivacional. La frase es repetida incesantemente en redes sociales con un retocado amanecer de fondo. ¿Dónde está la trampa? Quizás la frase no significa lo que parece en una lectura aislada. Quizás, como esta, muchas otras frases tampoco significan lo que parecen cuando las leemos aisladas en un titular o en un fragmento mal compartido. Así funciona la mente: al recibir algo, le busca un contexto, lo asigna, y procura leerlo lo mejor posible dentro de esa limitación.

Esta es una de las partes de la trampa, la que descontextualiza para mostrarnos algo que no necesariamente va con la estética, el sentido y el contenido del autor. La repetimos porque nos sirve, y a partir de esto se constituyen otras partes del mecanismo que me he propuesto evidenciar en este artículo. Creemos todo aquello que vemos repetido una cierta cantidad de veces, lo difundimos, y hasta nos acercamos a la obra esperando, quizás, un manual de superación, una enseñanza motivadora.

¿Quién es Beckett, en qué estilos se mueve, de qué va Rumbo a peor? Para el creador es imprescindible la aportación del espectador curioso que busca y cuestiona, que interpela; es, sí, el lector ideal, y hay mucho más en el camino. Ahora, buscando en Google podemos ver que la frase ha sido utilizada en infinidad de contextos posibles, en su mayoría buscando inspirar, para motivar a aquellos que fracasan. Y resulta, entonces, que también nos empeñamos en pensar que errar no es más que un gran logro. El mecanismo entero nos invita a equivocarnos, a concentrarnos en la equivocación y a asumirlo como algo incuestionable: puede serlo, o no, pero nos cuesta notarlo.

Más allá de la frase de Beckett está el punto de aspirar al fracaso como aprendizaje y motivación para triunfar. Solo se aprende equivocándose, dicen algunos, como si el ensayo y error fuese el único método de aprendizaje posible. Y estas frases, como los refranes, parecen abrir todas las posibilidades dependiendo de lo que quiera establecer cada uno en algún momento determinado. Otra frase, también muy repetida, dice «do or do not, there is no try». Yoda, en Star Wars plantea a todos aquellos que se contentan con decir que al menos han intentado algo que solo hay dos alternativas: o lo haces, o no lo haces. No se intenta, no se falla. Lo demás es conformismo. No se aspira a fallar, en este caso, se aspira a lograr, y quedarse a medio camino es vivir el mundo sin el interés suficiente, sin el esfuerzo de quien se propone algo hasta lograrlo. Una vez más, cada frase nos da el contexto que queremos para establecer un punto: vemos como nos conviene ver.

Puede que errar no sea la solución, y fallar mejor no nos aporte nada si no cuestionamos y aprendemos, algo que puede suceder también cuando logramos nuestros objetivos. El aprendizaje no está en el fracaso per se, está en hacer o no hacer las cosas con la determinada consciencia de lo que se hace. To be or not to be, to do or not to do.

No caminemos ciegamente sobre las trampas del lenguaje y sobre las propuestas más repetidas en nuestro entorno. Tomémonos de vez en cuando algún momento de quietud o de repetitividad para pensar en alguna de esas ideas tan arraigadas, para volver a trazar sus orígenes, y comprenderlas un poco mejor. Luego, está en nuestras manos continuar con ellas o no.