Hay una literatura para cuando estás aburrido. Abunda. Hay una literatura para cuando estás calmado. Esta es la mejor literatura, creo yo. También hay una literatura para cuando estás triste. Y hay una literatura para cuando estás alegre. Hay una literatura para cuando estás ávido de conocimiento. Y hay una literatura para cuando estás desesperado…

Roberto Bolaño. Los detectives salvajes.

 

¿Por qué llamar a un ciclo poético algo como Unamuno author series? Un gesto radical, quizás, de alguien fuera de lugar. O en su lugar, o haciéndose un lugar. Hemos de reconocer la buena sonoridad. Entonces, poetas venidos de tierras lejanas se juntan a declamar sus versos semana tras semana, en inglés, en un pequeño espacio bajo el nombre de Desperate literature. Una librería que no parece para nada desesperada y que ofrece una ordenada calma, de la mejor, para quienes entran en el pequeño espacio marcado por diferentes clasificaciones que ofrece sugerencias constantemente tentadoras. Encontramos los libros con recomendaciones escritas a mano y las paredes con frases, y sobre ellas la frase de Roberto Bolaño con la que comienza este ensayo, en inglés, y que hace un guiño evidente al nombre que se ha impuesto en esos pocos metros cuadrados.

No es hoy el día en el que escribiré sobre todo lo que ofrece Desperate literature, y las grandes historias que seguramente preceden su formación, pero en este espacio es donde suceden las Unamuno author series ahora, y en ellas encontramos poetas de todo el mundo, aunque en su mayoría norteamericanos, recitando poesía. En distintos puntos de su trayectoria, y desde distintas vertientes de escritura, todos ellos ofrecen un estilo de poesía diferente al que se puede encontrar en sus pares españoles, lo cual resulta bastante interesante.

Es una experiencia en inglés que nos permite escuchar y descubrir aquello que sucede en otra parte del mundo y que se abre como un pequeño equivalente al Café central (donde podemos descubrir música traída desde allí) para mostrarnos lo que sucede en la poesía de otros lugares. La actividad está bien pensada, bien medida temporalmente, y nos permite conocer lo suficiente al autor en cuestión. El espacio es una ventana para descubrir un poco sobre el extenso circuito poético y literario que se mueve en Norteamérica, permitiéndonos comparar con lo que se está produciendo en España en las últimas décadas, y reflexionar al respecto.

Después de la breve lectura, que da lo suficiente de sí para conocer el estilo del poeta, pero también para que el lector enfoque toda su atención en cada uno de los versos y se proponga buscar más, comienza una sesión de preguntas. Asombroso resulta ver la facilidad y prontitud con la que las preguntas son formuladas, y el hecho de que verdaderamente ayudan a conocer más sobre los invitados. Para aquellas personas que puedan tener la idea del turista como «guiri», con toda la connotación negativa que usualmente aportan a la palabra, en eventos como este sobran pruebas de todo lo que hay por descubrir y conversar con un país de tanta relevancia cultural y con una situación política mucho más compleja de lo que podemos leer superficialmente en una que otra noticia política o un turbio y oscuro bar. Llegando a lo profundo, la poesía, y conversando con quienes asisten a compartir este espacio descubrimos una multiplicidad de visiones que pueden aportar mucho a la nuestra. Quizás en esto consiste el comprender mejor el mundo, la desesperación y la calma, y abrirse a todo lo que implica.