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Javier Helgueta Manso

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De cómo Cervantes resucitó de entre los huesos y huyó de su retrato

Javier Helgueta Manso

La semana pasada murió Cervantes. Sin embargo, en lo que queda de año se repetirán todavía, sobre el simulacro de su existencia, un buen número de eventos, más o menos sinceros, más o menos enriquecedores, más o menos originales. Después vendrá el silencio, el nuestro, el asimbólico, el cotidiano, y más allá de este dos mil dieciséis volverá a su realidad de autor arduo, aun encabezando los programas de secundaria, y de libro incomprendido, pero reluciente en las estanterías como reliquia eximia. De entre los huesos, precisamente, dicen haberle rescatado justo…

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La noche de los libros: lectura en voz alta

Javier Helgueta Manso

El lector actual se concentra tan solo mentalmente en las páginas que tiene delante: apenas se puede percibir siquiera el movimiento de los labios mientras avanza frase a frase, párrafo a párrafo. No nos sorprende la paradoja de que siendo palabra lo que lee nada se escucha desde fuera. Pero la lectura no siempre tuvo una ejecución silente, como sucede en las sociedades occidentales desde la Modernidad. A riesgo de repetir un lugar común, conviene traer a colación la famosa cita de san Agustín, en la cual el autor de…

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Compañía del silencio

Javier Helgueta Manso

  Quien lee estos párrafos puede estar despertándose mientras se desembaraza —o lo simula— de unas benignas sábanas; o en en el sofá de su casa desparramando su cuerpo y su cansancio; o sentado en el despacho, en la oficina, en la biblioteca, en pleno receso, entre tarea y tarea y tarea; puede leer mientras camina por las calles de ruido protegiéndose con la música que sale de unos cascos voluminosos; o en el hueco de las masas apelotonadas en el vagón de un tren de movimiento perpetuo. Quien lee…

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Silencio

Javier Helgueta Manso

Es distinto el silencio. El hombre que calla sin motivo, el hombre que no ha hablado todavía, el hombre que no sabe hablar, el que se quedó mudo, el que se quedó ciego. Pueden ser un mismo hombre pero muchos silencios. Y también es distinto el silencio del hombre que el del perro, que el del pájaro, que el del árbol o la nube o la piedra, muy distinto que el del instrumento que puede ser pulsado –incluso el famoso arpa del rincón oscuro–, o el del objeto inerte. No…

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