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En el estudio con Krish Tattoo

Lucía Bailón

Siempre he pendulado entre las ganas de tatuarme algo (algo con cierto sentido, nada de figuras de moda ni símbolos pop) y el pánico a las agujas. Pensaba que ser testigo de la realización de uno (en este caso con Krish) me ayudaría a decidirme entre el sí y el no. Pero no. Salí con más dudas, entre aterrada por la sangre y la pistola, que a ratos sonaba como el torno del dentista, y maravillada por las tintas, los colores y la pregnancia paulatina.